redseguridad 073

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entrevista

gustaría. Si no somos capaces de articular estas medidas y hacer que aprovechen su propio conocimiento, estamos dejando muchos huecos. ¿Cómo es de efectivo este plan- teamiento frente a ataques de Zero-Day? La estrategia que planteamos es la única manera de abordarlos. Hace años hablábamos de soluciones de antivirus que nos quitan un montón de cosas malas, pero que son cosas ya conocidas. Están desarrolladas sobre unos ficheros estáticos en base a los cuales se bloquea lo conocido, pero se deja pasar lo desconocido. De este modo, tengo en el endpoint una primera puerta donde elimino entre un 90 y un 95 por ciento de ruido, pero el resto serán ataques de Zero-Day, APT o desconocidos. Cuando entra por el nodo un ata- que desconocido, hay qué ver las opciones que tenemos en la empre- sa. Si somos capaces de poner una serie de contramedidas, como puede ser un servidor de reputación para analizar esa muestra, pueden ocurrir dos cosas: que lo conozca- mos o que no. Si no lo conocemos, lo podemos someter a más análisis y enviarlo a una solución de sand- boxing donde se pueda investigar de manera más estática y ver si es malo. De esa forma, además de poder blo- quearlo, podemos decirle mediante inteligencia al resto de contramedi- das de la empresa que se trata de algo peligroso. En definitiva, vas desarrollando qué quieres hacer con lo desconocido. Lo normal sería hacer análisis poste- riores a la detección, pero a lo mejor decides que lo desconocido directa- mente no se ejecute. Compartir inteli- gencia entre las distintas medidas es la única forma de luchar contra los ataques desconocidos. Un reciente informe de McAfee Labs recoge un estudio realizado a partir de las declaraciones de unos 500 profesionales de seguridad TIC, de los cuales el 42 por ciento afirma que utiliza herramientas de intercambio de información. ¿No se están quedando las compañías

Se habla de 200 billones de disposi- tivos conectados en 2020. El objetivo de Intel Security es que las empresas y los consumidores tengan la confianza suficiente para trabajar y vivir seguros en un entorno digital. Dado que para Intel la seguridad es uno de los pila- res de su estrategia, miramos mucho hacia ese mercado. Por eso tene- mos que dar por hecho que cuando encendemos una tablet o el móvil, la seguridad ha de estar presente. Pero eso parece algo inabordable dados los avances de los malos. Nosotros somos optimistas. Somos conscientes de la complejidad del entorno, pero para eso estamos bus- cando arquitecturas. La clave es hablar de arquitecturas y no de solu- ciones a los problemas puntuales que vayan surgiendo. Necesitamos marcos de trabajo que pongan las bases para poder escalar, porque al final esto será un problema de esca- labilidad. Aparte de una visión o un diseño de arquitectura capaz de des- cubrir lo desconocido, tenemos que ser capaces de gestionar y actualizar las herramientas. ¿Cuál es su percepción del estado actual del mercado de la seguri- dad TIC? Después de años de crisis, el año pasado detectamos un cierto repun- te; de hecho se habla de un cre- cimiento del mercado de un 7 u 8 por ciento. En este marco, la Administración está aún aparcada por la situación política actual, pero la empresa privada está liberando presupuestos y poniendo en marcha nuevos proyectos. Segmentos como el cloud o la pro- tección de infraestructuras críticas están creciendo a un ritmo muchí- simo mayor que otros, y tiran de las inversiones para que se adopte seguridad en estos mercados. Luego hay ejemplos de amenazas, como el ramsonware , cuyo creci- miento es tan brutal que las empre- sas trabajan con mayor conciencia- ción y más presupuesto. De hecho, vemos que la estrategia de seguridad está en los consejos de administra- ción y es una preocupación.

un poco cortas todavía la hora de intercambiar información? Esto es un proceso de evolución y estamos avanzando muchísimo. Hay que tener en cuenta que estamos viviendo una tormenta perfecta por las nuevas tendencias y por el número de ataques y su complejidad. Por otro lado tenemos una presión de tiempo impresionante para tratar lo que nos encontramos de manera muy rápida. Tenemos también la presión de los recursos, porque hay una escasez de talento acuciante en el mercado. Ante esta realidad, estamos en un momento de transformación y adap- tarse a la nueva situación lleva tiem- po. Nosotros vemos que se están tomando medidas, se están hacien- do inversiones, se están liberando presupuestos, desarrollando planes para afrontar la digitalización que estamos viviendo… Pero todo eso lleva su tiempo. ¿El que no se haya avanzado más a la hora de compartir información es una cuestión de temor de las empresas o existen otras razones con más peso? Actualmente hay en el mercado en torno a unos 800 fabricantes. Esto significa que, ante un problema, cada uno propone una solución diferente y lo hace de manera aislada. Ésta es una aproximación equivocada que pone de relieve que se necesita tiem- po para adaptarse a la situación que estamos viviendo. Porque ante una misma casuística se crea la duda de con quién ir de la mano. Intel, en su papel de evangelizador en la industria, intenta extrapolar esto al mercado de la seguridad para que todos los fabricantes nos pongamos de acuerdo y empecemos a compartir información para dar una respuesta más orquestada. Nuestra propuesta es que las compañías no nos veamos como el ombligo del mundo, sino que traigamos lo mejor de cada uno para generar una respuesta. ¿Cómo cree que abordarán las empresas el mundo totalmen- te interconectado que plantea el Internet de las Cosas, donde habrá riesgos por todas partes?

segundo trimestre 2016 red seguridad 63

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