redseguridad 073
seguridad integral
monográfico
ARTÍCULO
¿Estamos preparados para combatir el fraude?
Pablo Blanco Iñigo Jefe de la Unidad de Ciberseguridad de Eulen
L a crisis ha provocado que el fraude haya crecido exponencialmente tanto en las cifras como en los vectores utilizados para su materialización. El fraude, y más concretamente las esta- fas, se consideran un delito contra la propiedad o el patrimonio que afecta en nuestro país a más de la mitad de las empresas. Las estadísticas publica- das en Holanda en 2013 por Verbond Van Verzekeraars apuntan que el fraude creció un 25 por ciento entre los años 2008 y 2013. Esto provoca que se encarezcan los servicios y los productos finales. Además, las cifras divulgadas por la Agence pour la Lutte contre la Fraude à l’Assurance (ALFA) sugieren que tan sólo en Francia este problema genera unas pérdidas de 2.500 millones de euros anuales. Desde hace años, hemos visto una gran evolución en las técnicas de frau- de, con el surgimiento de nuevos cana- les y vectores de materialización del mismo. Internet y todo el universo digi- tal ha provocado que nos encontremos bajo un nuevo paradigma conocido como cibercrimen, ciberdelito o estafas digitales. Aunque las empresas poseen una percepción clara de lo que supone este tipo de ataque, su gestión y miti- gación todavía se encuentran en un nivel de madurez inicial y con un largo camino por recorrer.
Teniendo en cuenta todo lo expues- to anteriormente, uno de los principa- les quebraderos de cabeza para las compañías españolas hoy en día es encontrar la forma de reforzar su capa- cidad para combatir el fraude, contra- tando a nuevos equipos de seguridad con capacidad reactiva, revisando y/o mejorando los procesos de gestión del negocio y apoyándose en la fortaleza de nuevos servicios de inteligencia y ciberinteligencia que ayuden a ampliar el espectro de patrones utilizados para la identificación del fraude. Estos cam- bios están impulsados, en buena medi- da, por la intensificación de la compe- tencia, la madurez de los mercados y la expectativa de menores ingresos en una coyuntura económica muy sen- sible. Asimismo, la profesionalización
del cibercrimen y el surgimiento de un sinfín de aplicaciones a disposición de los ciberdelincuentes imponen mayores exigencias a las empresas a la hora de prevenir y detectar cualquier fraude que les afecte y que se valga de medios tecnológicos para materializarse. Por otro lado, cabe decir que muchas empresas están reaccionan- do, pero con un nivel de respuesta a todas luces insuficiente. Por ello, es vital la inversión en especialistas y en equipos específicos para garantizar que se dedique la atención necesaria a la detección del fraude, que, junto con la inversión en tecnología de análisis de detección del fraude, son medidas que logran paliar los efectos adversos derivados de esta práctica ilícita. Permitir detectar, prevenir y gestio-
Gráfico 1.
especial
44 red seguridad segundo trimestre 2016
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